| Rockwell
XFV 12-A
Los aviones siempre han fascinado al
público, pero los de despegue vertical asombran aún
más. Al final de la Segunda Guerra Mundial los alemanes
fueron los primeros en atisbar el futuro imaginando un
caza coleóptero que no necesitara pistas para operar en
vista de que estas podían ser fácilmente destruidas. Pero fue entre los 50 y los 60 los
años más calientes de la Guerra Fría cuando
occidente redescubrió el concepto el caza de despegue
vertical. Teniendo los rusos su propia
bombapodían facilmente borrar del mapa las
bases aéreas, así que se decidió convocar a un
concurso entre los fabricantes occidentales para diseñar
y construir un avión que pudiese operar desde un
granero, una calle vacía o quizás hasta un jardín
grande. El concurso fue bautizado NMBR (NATO Basic
Military Requirement) y se dividía en un avión de
caza/ataque llamado NMBR-3 y otro el NMBR-4 debía ser un
transporte de despegue vertical que supliera a estos
reductos aislados de resistencia aérea con combustible,
repuestos, armas y alimentos. Desde el principio hubo frustración por
lograr los ansiados contratos multinacionales, ya que
ningún gobierno parecía dar muestras reales de
interés. El ganador del concurso resultó ser fruto
del esfuerzo conjunto entre la Hawker Aircraft y la
Bristol Siddeley , quienes crearon un avión
relativamente sencillo como el P.1154 Kestrel, quien más
tarde evolucionaría en el Harrier. Pero un mal sabor les
quedó en la boca a los perdedores, quienes consideraban
que sus diseños aunque sólo estaban en el papel eran
tan buenos como el ganador. Francia decidió sacarse la espina y
construyó el Dassault Balzac basado en el Mirage III. El
cual resultaría estrepitosamente destruido dos veces
matando a sus pilotos. Por otro lado los americanos
decidieron hacer equipo con los Alemanes occidentales
para hacer que el diseño del Harrier mordiera el
polvo. De allí salió el proyecto conocido como
US/FRG o AVS, Ataque vertical avanzado. Y lo curioso fue que por querer batir al
Harrier se convirtió en exactamente lo opuesto al
diseño británico, que brillaba por su sencillez. Había
demasiado en juego para escatimar en tonterías, así que
se le dotó de alas de geometría variable y seis
turborreactores, de los cuales cuatro se retraían dentro
del fuselaje. Esta maravilla hubiese sido la envidia de
cualquier programa de ciencia-ficción, pero era tan
complicado que se abandonó.
La siguiente jugada la dio la US Navy al
enterarse de la compra por parte de la infantería de
marina del Harrier. Y creó un requerimiento para lograr
un avión de ataque capaz de operar desde portaviones,
que fuese barato y sencillo de producir, casi una quimera
en esa época en donde los aviones cada vez se hacían
más caros y complicados. El proyecto después de muchos
vericuetos fue asignado finalmente a Rockwell. Para ahorrar tiempo se decidió utilizar
partes de otros aviones ya existentes como el A-4 Skyhawk
y el F-4 Phantom. Pero de nuevo el sistema de propulsión
fue demasiado complicado, aunque esta vez utilizaba un
solo motor, el Pratt & Whitney F401. Por todo esto el avión resultó ser un
ejemplar bastante extraño que sin embargo tenía una
silueta avanzada y prometedora por aquello no tan cierto
de que un avión si es bonito volará bien. Era un
aparato tipo canard, monoplaza, con las derivas al final
de las alas. Y algo curioso era las ruedas que estaban
casi en la punta de las alas y parecían darle un aspecto
de sentado sobre la cola. El XFV-12 se basaba en la enorme potencia
de 30.000 libras que producía su motor Pratt &
Whitney F401, y era prácticamente un ala
aumentadora de fuerza
La fuerza de los gases que le darían la
sustentación vertical al aparato saldrían por dos
agujeros debajo del fuselaje justo debajo de las alas
canard delanteras y los otros cuatro bajo el ala
principal dirigidas a estas, que se abrían como una
persiana dirigiendo los gases hacia abajo para lograr el
despegue vertical y luego se cerraban en vuelo para
permitir el avance convencional del avión. Los controles
del avión descansaban en los alerones que pivotaban y
permitían dirigir el flujo de los gases minimizarlo, o
expandirlos hacia delante o hacia atrás. Algo bastante
arriesgado según algunos, que no entendían por qué no
se aplicaba el mismo principio que el Kestrel/Harrier ya
probado exitosamente. Pero toda esta tecnología tenía que ser
probada antes de construir el primer prototipo y allí
comenzaron a aumentar los costes los cuales fueron por
cuenta de Rockwell utilizando maquetas a escala real. Las pruebas del motor comenzaron en 1974,
y los resultados obtenidos en el Túnel de viento a gran
escala ubicado en Langley y perteneciente a la NASA,
indicaron que la fuerza proyectada aumentada
del XFV-12 resultaba inferior a la esperada, por ende la
potencia para que el avión lograse el despegue vertical
resultaba insuficiente.Por esa razón muchos miembros del
equipo de la NASA en Langley manifestaron su
inconformidad para otorgarle la buena pro para que el
avión realizara un vuelo libre. Aunque en vuelo
convencional el avión volaba bastante bien en el túnel. La empresa Rockwell aún sabiendo de estas
dificultades decidió utilizar una táctica
publicitaria para mantener el proyecto con vida, aunque
sea en el papel mientras trataba de conseguir más fondos
del gobierno. En 1975 la compañía anunció
que el XFV-12 haría quedar al Harrier como un pájaro
Dodo (una extinta y ave inmensa que era incapaz de volar)
al fijar la fecha para el primer vuelo. En
1977 el avión fue mostrado en Columbus, Ohio y en agosto
de ese mismo año realizó pruebas de carreteo, aunque
nunca llegó a volar.A principios del año 1978 un equipo
conjunto de la NASA y Rockwell realizaron pruebas
controladas durante sesi meses con un modelo a escala
real, constatando los numerosos problemas del avión. El
tan anunciado vuelo inicial del XFV-12 previsto para 1978
jamás se llevó a cabo. Sólo fue completado uno de los
prototipos.
La marina norteamericana enterada de todos estos problemas canceló el programa, así como los planes para corregir el sistema propulsor/aumentador En uno de los alardes mediáticos la compañía anunció que el XFV-12 haría quedar al Harrier como un pájaro Dodo (una extinta y ave inmensa que era incapaz de volar) al fijar la fecha para el primer vuelo. Premonición que se cumplió, pero no con el Harrier sino con el propio XFV-12 quien jamás voló como tal , se realizaron pruebas controladas con el avión atado" para probar el sistema de despegue vertical, según algunos por razones presupuestarias dificultaron construcción del prototipo y según otros más suspicaces porque estaba tan plagada de problemas que simplemente se quedó sentado sobre sus elegantes patas.
Rockwell XFV-12Tipo:
Cazabombardero V/STOL Constructora: North American Rockwell International Primer
Vuelo: previsto para 1975 Planta
Motriz: un Pratt & Whitney F 401-400 (el mismo motor
que impulsó originalmente los F-15 y F-16). Dimensiones
Longitud:
13.35 m (43 pies 10 pulgadas). Altura:
3.15m Envergadura:
8.69m Superficie
alar: 27.2 m2 Pesos
Vacío: 6259 kg (13.800 lbs) Máximo
en despegue VTOL: 8845kg (19.500lbs) Máximo
en despegue convencional: 11.000kg (24.250 lbs) Prestaciones estimadas
Velocidad
máxima: 2560 km/h o Mach 2.4 Distancia
para despegue en VTO: 91 m (300 pies) Armamento:
Un cañon interno de 20 mm M61A1, capacidad para dos
misiles AIM-7 en el fuselaje y dos AIM-9 en unos rieles,
así como una extensa gama de armas de ataque en varios
puntos de carga. Tripulación:
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