| Convair
XFY-1 Pogo
A pocos años de haber terminado la Segunda Guerra Mundial ocurría un fenómeno curioso en el diseño de aviones. La reciente aparición de las turbinas a gas, los motores cohete y cantidad de avances antes inpensables abrieron el camino para experimentar con todo lo que cupiese en la imaginación. Era la euforia de los años 50, una época donde cualquier cosa parecía posible. Mucha de la información que manejaban para ese momento los diseñadores aeronáuticos en los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y la Unión Soviética era producto del botín de guerra capturado a los alemanes, incluyendo a sus científicos. Especialmente fascinaba a las fuerzas vencedoras el extraño Bachem Natter (víbora) un avión de despegue vertical que casi entró en producción, este curioso aeroplano luego de agotar el combustible el piloto se separaba de la mitad del avión, cayendo ambas partes luego en paracaídas. La posibilidad de tener un avión VTOL (vertical short take off/landing como se conoce al despegue vertical) que no dependiese de una pista de despegue y pudiese despegar de cualquier lugar como un bosque o un pequeño pueblo avivaba la imaginación.
En diciembre de 1947 la US Navy comenzó formalmente el estudio de factibilidad para diseños VTOL con la mira puesta en desarrollar un caza capaz de despegar desde cualquier barco de la marina, un carguero o un petrolero. De inmediato se descartó el uso de turbinas debido a eran aún escasas y que éstas tenían mucha demanda recién comenzada la guerra fría. Algo se podía intentar con cohetes, pero éstos consumían tal cantidad de combustible que se agotaría rápidamente acortando el tiempo de permanencia en el aire. La única alternativa viable disponible era el turbohélice, ya que podía desarrollar tanto empuje como un reactor y fácilmente rebasar la velocidad de los cazas de motor de émbolo de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo a los reactores. Al estallar la Guerra de Corea, la marina norteamericana aceleró el desarrollo de los VTOL convocando a un concurso que fue respondido por seis empresas, pero tan sólo dos fueron escogidas para ser evaluados sus prototipos. Uno de ellos era el XFY-1 de Convair llamado Pogo un pequeño pero muy robusto avión que descansaba verticalmente sobre su cola en cuatro pequeñas rueditas parecidas a donde se coloca la pelota en el juego de golf. Siendo Convair uno de los pioneros en el uso el ala delta decidió colocársela a su diseño, el piloto al subir por una escalera de seis metros se encontraba mirando hacia el cielo una posición parecida a la de los cohetes. El avión tenía dos enormes derivas, la de la parte inferior podía ser lanzada en caso de que el avión tuviese que realizar un aterrizaje de emergencia (en agua por supuesto, ya que carecía de tren de aterrizaje convencional).
El motor elegido para equipar el aparato fue el mismo para ambos, un turbohélice Allison YT40-A-6 de 5850 hp que movían un par de enormes hélices contrarotarias coaxiales para evitar que el avión girara sobre sí mismo. El armamento propuesto para el avión sería según algunas fuentes dos cañones de 20 mm(otras hablan de cuatro) en las puntas de las alas o 48 cohetes no guiados Mighty Mouse. Para Marzo de 1954 el prototipo había sido terminado y llevado a la base Moffet Field en california para relizar las pruebas al principio dentro de un gigantesco hangar, atado a una estructura y al piso al mismo tiempo para evitar que el avión cayera de costado. Finalmente el 1º de Agosto fue llevado fuera del hangar para realizar su primer vuelo libre. El Pogo al mando del piloto de pruebas James F. Skeets despegó verticalmente sin problemas hasta una altura de 40 pies, logrando aterrizar del mismo modo. Las pruebas continuaron satisfactoriamente hasta que el 1º de noviembre se realizó la primera transición de vuelo vertical a horizontal y viceversa. El piloto Skeets se mostró muy entusiasmado con el manejo del aparato, ya que lo encontró más dócil de manejar y fácil de maniobrar que cualquier otro avión que hubiese antes volado.
De acuerdo con las autoridades norteamericanas el XFY-1 fue el primer avión de despegue vertical que voló en el mundo (excluyendo los helicópteros y autogiros por supuesto). A pesar de que todas las pruebas resultaron un éxito, y se acumularon un total de 40 horas de vuelo aún había muchos problemas que resolver, como por ejemplo la difícil posición del piloto para el aterrizaje (como retroceder en un auto). Por ello la marina decidió cancelar ambos proyectos en 1955 en vista de la poca experiencia y fondos con que se contaba para poder abrir la producción de este interesante avión de despegue vertical.
Especificaciones Técnicas Convair XFY-1 Pogo Tipo: Caza VTOL experimental Constructora: Convair Primer vuelo: Marzo de 1954 Planta Motriz: Un turbohélice Allison YT40-A-6 de 5850 hp. Dimensiones: Longitud: 10.66 m Envergadura alar: 8.43 m Envergadura de la cola: 6.98 m Superficie alar: 32.98 m2 Pesos: Vacío: 5345 kg Máximo en despegue: 7371 kg Prestaciones: Velocidad máxima: 982 km/h Velocidad inicial de trepada: 3200 metros por minuto Techo de servicio: 13320 m Armamento: 2 ó 4 cañones de 20 mm o 48 cohetes no guiados Mighty Mouse. |